La palabra es la viva expresión de nuestra fuerza espiritual y se convierte en poder. Ahora que has adoptado tu conducta positiva como una manera de vivir alimenta concienzuda y repetidamente tu mente consciente. Es incalculable el poder que infunden las palabras positivas.
Aprende a declarar con la boca lo que quieres que suceda, Tú eres capaz de seducir con la magia que acompaña el poder de cada palabra que dices y si tienes certeza de que lo que anuncias, aparecerá, decretarás en tu mente solo cosas buenas.
Las palabras positivas germinan y hacen crecer la semilla del deseo en la mente de tu cliente, tus frases deben ser el motor y no el freno, asegúrate de utilizar siempre palabras significativas para expresar lo que quieres decir.
Las palabras que te sugiero en el capítulo seis de este mismo libro tienen gran poder interno, pero debes combinarlas en tus frases con otras igualmente sugestivas, puedes darle las variaciones que quieras, lo importante es que no pierdan el sentido. Jamás olvides que el cliente no es una víctima que se deja atrapar por palabras bonitas, él vigila tu honestidad y descubre cuando le estás fingiendo.
Tu cliente se vuelve incrédulo cuando tus palabras no están respaldadas por tu convicción, él solo responde bien cuando percibe que tú sabes lo que haces. La palabra apropiada en el momento justo produce credibilidad y confianza, además maximizas el potencial de tus mensajes.
Página 43 del libro