Si te has preparado para afrontar el momento de la verdad, no tienes miedos ni te asaltan dudas, no encuentras obstáculos imposibles de vencer. Rompes el hielo, enfrentas al cliente, cierras la venta con la misma naturalidad con la que respiras y ves las estrellas más cercanas y el triunfo al alcance de las manos.
Solo tienes que actuar; porque si no lo haces, de nada te servirá haberte preparado. Son muchos los momentos de la verdad que tienes que afrontar durante el día. Por ello debes estar preparado física y mentalmente; pero sobre todo, debes tener abierto el corazón, para llenarte de paciencia y comprensión hacia tu cliente; proyectándote siempre al interior del cubo, recargas constantemente tu energía.
Ya estás frente a tu cliente y no tienes escapatoria; la única alternativa es cerrar la venta o de lo contrario, morirás para la profesión, un poco cada vez que no lo logres.
Tu obligación está dada; no existe ni el pasado ni el futuro; tu venta es ya. Y ahora más que nunca, necesitas decisión, coraje, tenacidad y confianza en ti mismo.
Si recibes a tu cliente con una sonrisa que te salga del alma y al conversar le agradas, has vendido ya el 60%. Porqué has de saber que en el proceso de la venta, el producto o servicio, solo vale el 15%, la post-venta el 25% y tú como persona el 60%; así que debes venderte a ti mismo antes de vender el producto; si es así, inicias con pié derecho el momento de la verdad.
No pretendas vender a todos con la misma táctica, pues los seres humanos somos únicos y distintos……………………………………………………………
Página 58 del libro
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